Restaurante The Palm Polanco

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Restaurante The Palm Polanco

Horarios

Domingo 13:00 – 20:00
Lunes 13:00 – 23:30
Martes 13:00 – 23:30
Miércoles 13:00 – 23:30
Jueves 13:00 – 23:30
Viernes 13:00 – 23:30
Sábado 13:00 – 23:30
 

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Restaurante The Palm Polanco

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Restaurante The Palm Polanco

Caminar hacia el restaurante The Palm en Polanco es adentrarse en un universo donde convergen décadas de historia culinaria internacional, una estética que evoca el clasicismo del siglo XX y una cocina que se sostiene con fuerza en la excelencia del producto. Ubicado en una de las avenidas más emblemáticas de la Ciudad de México, este restaurante no es simplemente un lugar para comer: es un espacio donde la memoria, la técnica gastronómica y la cultura se funden para ofrecer una experiencia que trasciende el simple acto de sentarse a la mesa.

El Palm goza de un linaje que se remonta a 1926 en Nueva York, cuando dos jóvenes inmigrantes italianos —Pio Bozzi y John Ganzi— fundaron un steakhouse en el corazón del barrio italiano. Este restaurante fue bautizado inicialmente como Parma —por la ciudad de origen de sus fundadores—, pero una peculiaridad de pronunciación lo convertiría en Palm, nombre que con el tiempo llegaría a encarnar una marca legendaria en la historia gastronómica internacional.

Desde su apertura en la Ciudad de México en 1995, The Palm Polanco ha sido un sitio donde la exclusividad y la tradición culinaria encuentran su máxima expresión. Su ubicación estratégica, dentro de un entorno elegante y sofisticado, lo ha posicionado como uno de los destinos obligados para quienes buscan no sólo una comida de alto nivel, sino un lugar donde el servicio, la historia y el ambiente convergen de forma casi teatral, con el comensal como protagonista.

Más que un simple restaurante, The Palm es un monumento viviente a la tradición del steakhouse clásico, una propuesta que transciende fronteras y modas pasajeras, y que, incluso en la era de las fusiones y la cocina de autor, conserva una identidad firme, clara y profundamente arraigada en la calidad de sus ingredientes y la precisión de sus técnicas.

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La experiencia de visitar The Palm Polanco comienza incluso antes de sentarse a la mesa. Desde el momento en que el comensal cruza la puerta, se percibe una atmósfera que transmite solidez, prestigio y una sensación de permanencia poco común en la escena gastronómica actual. No se trata de un restaurante que busque impresionar con estridencias visuales o tendencias pasajeras, sino de un espacio que comunica confianza a través de su historia, su carácter y su coherencia. Cada detalle parece recordar que aquí no se improvisa: todo responde a una tradición cuidadosamente construida a lo largo de décadas.

En una ciudad tan dinámica y cambiante como la Ciudad de México, donde nuevos conceptos culinarios surgen constantemente, The Palm Polanco se mantiene como un punto de referencia estable. Su propuesta no persigue la moda, sino la excelencia sostenida en el tiempo. Esta constancia ha permitido que el restaurante sea frecuentado por distintas generaciones de comensales, desde ejecutivos y empresarios hasta familias y visitantes internacionales que buscan una experiencia reconocible, elegante y confiable dentro de uno de los corredores gastronómicos más importantes del país.

Hablar de The Palm es también hablar de un estilo de hospitalidad que privilegia el ritual de la mesa. Aquí, la comida no se vive con prisa; por el contrario, cada platillo invita a detenerse, a conversar y a disfrutar del momento. La experiencia se construye de manera pausada, casi ceremonial, recordando aquellos restaurantes donde comer era un acto social profundo y no una actividad acelerada. Esta filosofía convierte cada visita en una experiencia que se saborea tanto en el paladar como en la memoria.

El restaurante logra además un equilibrio interesante entre lo internacional y lo local. Aunque su esencia proviene del clásico steakhouse neoyorquino, su operación en Polanco ha sabido integrarse con naturalidad al estilo de vida mexicano, donde la sobremesa, la convivencia y la celebración tienen un papel fundamental. Esta adaptación no diluye su identidad; por el contrario, la fortalece al dialogar con el entorno sin perder su carácter original.

Así, la introducción a The Palm Polanco no puede limitarse únicamente a describir un menú o un espacio físico. Es necesario comprenderlo como un símbolo de continuidad gastronómica, un lugar donde la historia se conserva viva y donde cada servicio busca reafirmar el prestigio que lo precede. Antes de probar el primer bocado, el comensal ya ha sido envuelto por una narrativa silenciosa que promete una experiencia construida sobre tradición, disciplina culinaria y respeto absoluto por el arte de comer bien.

Historia y legado: El origen de un ícono culinario

Para comprender la experiencia que ofrece The Palm Polanco, es indispensable retroceder en el tiempo y trazar los orígenes de la marca que hoy es sinónimo de steakhouse clásico. La historia de The Palm comenzó en el Segundo Barrio de Italia en Nueva York en 1926, cuando Bozzi y Ganzi decidieron abrir un restaurante basado en la cocina tradicional italo-estadounidense. La anécdota del nombre —que surgió de un malentendido al registrar Parma como Palm— no solo es pintoresca, sino representativa del carácter único que esta casa desarrollaría con el tiempo.

Desde sus primeros años, The Palm comenzó a atraer la atención de la prensa, empresas importantes y creativos locales. Esto no fue casualidad: la dedicación de sus fundadores por servir cortes selectos de carne preparados exactamente al gusto del cliente les ganó una reputación de excelencia casi instantánea. Se cuenta que Ganzi, fiel a su compromiso por la calidad, corría personalmente a la tienda de carnes en la Segunda Avenida para comprar los mejores cortes cuando algún comensal lo solicitaba, insistiendo en prepararlos con absoluta fidelidad y precisión.

Con el tiempo, el restaurante evolucionó: en la década de 1940 se introdujo la langosta de dos libras que consolidó la famosa combinación surf ‘n’ turf, tradición que hoy en día sigue siendo un sello distintivo del lugar. Ya para los años 70 y 80, The Palm se había expandido por varios puntos de Estados Unidos y se había convertido en un referente para empresarios, artistas y figuras políticas estadounidenses.

La llegada a México, específicamente a Polanco en la Ciudad de México, marcó un hito para esta marca global. Inaugurado en 1995 dentro del Hotel Presidente InterContinental —y posteriormente consolidado con una presencia duradera en la escena gastronómica local—, The Palm Polanco heredó no sólo la carta clásica del original neoyorquino, sino también tradiciones emblemáticas como las caricaturas colgadas en sus paredes, un gesto que originalmente servía como forma de pago para artistas que luego dejarían su huella en el restaurante.

Hoy en día, casi un siglo después de su fundación, The Palm sigue siendo un lugar donde la historia se saborea en cada plato y donde la experiencia no solo se mide en calidad gastronómica, sino en el profundo respeto por la tradición que aún late en cada rincón de su sala principal.

Ambiente y estética: Un espacio entre lo elegante y lo memorable

Ingresar a The Palm Polanco es traspasar una frontera invisible que separa el bullicio de la ciudad de una atmósfera de elegancia sobria y sofisticación atemporal. El diseño del lugar está cuidadosamente equilibrado entre lo clásico y lo cálido: predominan los tonos de madera oscura, los manteles blancos impecables y una iluminación que oscila entre lo íntimo y lo señorial.

Las paredes, adornadas con caricaturas de celebridades, periodistas y figuras públicas —desde Guillermo del Toro hasta músicos internacionales— ofrecen un recorrido visual que recuerda la tradición neoyorquina del Palm original. Este elemento no es decorativo solamente: representa el vínculo entre generaciones, el arte y la historia social de un lugar que ha visto pasar a figuras de todos los ámbitos.

La ausencia de luz natural directa en algunas zonas hace que el espacio se sienta más introspectivo y acogedor, invitando a largas sobremesas y conversaciones pausadas. La resonancia del ambiente, lejos de sentirse ruidosa, contribuye a la percepción de ser un espacio donde la conversación en la mesa tiene tanta importancia como los sabores del plato principal.

Mesas amplias y bien distribuidas respetan la intimidad de cada comensal, lo cual convierte al lugar en un sitio ideal no sólo para cenas íntimas, sino también para encuentros de negocios, celebraciones familiares o comidas formales entre clientes y socios.

El servicio, uniformado con impecable atención al detalle, es parte esencial del ambiente: profesionales atentos, eficientes y conocedores de la carta acompañan cada fase de la comida con precisión, sin invadir, pero siempre presentes en el momento adecuado.

La gastronomía: Carne, mar y tradición en cada plato


Entradas: Aventuras iniciales en sabor

La carta de The Palm en Polanco abre con una selección de entradas que preparan el paladar para una experiencia robusta e inolvidable. Desde los clásicos crab cakes y camarones jumbo hasta opciones más delicadas como los carpaccios y la barra fría con ostiones, almejas y otros mariscos, cada entrada destaca por la frescura de sus ingredientes y la precisión en su preparación.

Especial mención merecen el crab cake jumbo y las croquetas de alcachofa, que combinan texturas crujientes con un interior jugoso y lleno de matices. Otros clásicos como las ensaladas de palmitos o los jamones ibéricos ofrecen contrastes que estimulan el paladar y anticipan la intensidad de los platos principales.

Cortes y carnes: El corazón del menú

Donde The Palm realmente se luce es en sus cortes de carne USDA Prime, que representan la cúspide de la calidad en términos de marmoleo, sabor y cocción. Entre estos destacan el filete mignon, el prime rib, el New York strip y el imponente Tomahawk —este último considerado uno de los cortes más espectaculares por su gran tamaño y sabor profundo—.

Las carnes son preparadas con meticuloso respeto por la cocción solicitada, aunque en ocasiones esto puede representar un reto técnico que algunos comensales han destacado en reseñas recientes (especialmente en términos de temperatura en ciertos cortes). Sin embargo, cuando la cocina logra sincronizar perfectamente el punto solicitado, el resultado es una exquisitez que destaca el sabor natural de la carne con un mínimo de aderezos, permitiendo que el producto brille con luz propia.

Acompañando estos cortes, guarniciones clásicas como papas gratinadas, espárragos al grill o cremas tradicionales equilibran la contundencia de las carnes con texturas y sabores delicados.

Mariscos y combinaciones de mar y tierra

Aunque los cortes de carne son la estrella indiscutible del menú, la propuesta de mariscos de The Palm merece una atención especial. La cola de langosta de Nueva Escocia —un elemento clásico de la carta— ofrece una textura tierna y dulce, cocinada con precisión y acompañada de salsas que realzan su sabor sin opacarlo.

El clásico surf ‘n’ turf —combinación de carne y mariscos— encapsula la filosofía de The Palm: un equilibrio perfecto entre la firmeza y riqueza de la carne con la delicadeza y dulzura del marisco. Esta tradición, que tiene raíces en la historia del restaurante desde los años 40, sigue siendo un imán para los paladares más exigentes.

Pastas y clásicos italo-americanos

Además de carnes y mariscos, The Palm ofrece opciones que reflejan su herencia italo-estadounidense: pastas como linguine a la carbonara o rigatoni arrabiata con camarones aportan un giro cálido y familiar al menú, enriqueciendo la oferta con sabores que conectan tradición y confort.

Postres: El final perfecto

Los postres en The Palm son memorables no por su complejidad, sino por su ejecución impecable y porciones generosas. Clásicos como la key lime pie o el pastel de chocolate ofrecen un cierre dulce y satisfactorio a la experiencia, invitando a la sobremesa y al disfrute pausado de la noche.

Servicio y experiencia: Más allá de la comida

La experiencia en The Palm está construida no solo sobre la calidad gastronómica, sino sobre un servicio que se siente atento, profesional y profundamente orientado al cliente. Meseros que conocen la carta en profundidad, recomendaciones precisas de maridaje y un trato que equilibra la formalidad con la calidez humana hacen de cada visita una ocasión digna de recordar.

Este nivel de atención se refuerza en elementos como el cuidado en la presentación de cada plato, la disponibilidad para explicar técnicas o ingredientes, y el manejo fluido de los tiempos de servicio para asegurar que cada comensal viva la experiencia completa sin prisas ni interrupciones innecesarias.

Es importante mencionar que, como en cualquier establecimiento de alta gastronomía, las experiencias pueden variar ligeramente según el ritmo del servicio o la preparación de ciertos platos, lo que hace que algunos comensales expresen percepciones distintas en reseñas recientes. No obstante, la mayoría de opiniones convergen en destacar la calidad del servicio y la atención al detalle como uno de los puntos más fuertes del restaurante.

Relación calidad-precio y oferta general

The Palm Polanco se posiciona dentro de la gama alta en términos de oferta gastronómica en la Ciudad de México. Los precios reflejan la calidad de los ingredientes y la experiencia completa: desde cortes USDA Prime hasta langostas Jumbo de Nueva Escocia, cada elemento del menú justifica una inversión que, aunque no accesible para todos, sí cumple con las expectativas de quienes buscan una cena especial, una celebración o una experiencia gastronómica memorable.

El legado y la experiencia Palm en Polanco

En un mundo gastronómico donde las tendencias cambian con rapidez, Restaurante The Palm Polanco se mantiene firme como un bastión de la tradición culinaria internacional en la Ciudad de México. Su propuesta, arraigada en un legado casi centenario, no solo honra los sabores clásicos del steakhouse neoyorquino, sino que lo adapta con sofisticación a la escena mexicana contemporánea sin perder su identidad esencial.

La experiencia en este restaurante va más allá del acto de comer; es un diálogo entre historia y técnica, entre la calidad del producto y la pasión del servicio. Cada platillo, desde los cortes USDA Prime hasta las combinaciones de langosta y steakhouse, refleja una filosofía culinaria que privilegia la excelencia sobre la moda, la autenticidad sobre la novedad y la tradición sobre la simplicidad.

Si bien hay elementos donde las experiencias pueden variar —como en la precisión de ciertos puntos de cocción o la percepción subjetiva del servicio en días excepcionales—, la mayoría de las visitas a The Palm Polanco resultan en una experiencia gastronómica que justifica ampliamente la inversión y el tiempo. Ya sea para una cena formal, una celebración especial o un encuentro de negocios, este restaurante ofrece una combinación de ambiente, sabor y profesionalismo que lo distingue en la escena culinaria de Polanco y de toda la Ciudad de México.

En definitiva, The Palm Polanco no es solamente un steakhouse: es un refugio para los amantes de la buena mesa, un puente entre culturas culinarias y una tradición viva que sigue escribiendo su propia historia en cada plato servido.

En última instancia, The Palm Polanco representa mucho más que una experiencia gastronómica de alto nivel; simboliza la permanencia de los valores clásicos dentro de una industria en constante transformación. Su capacidad para mantenerse vigente sin renunciar a su esencia demuestra que la verdadera calidad no necesita reinventarse continuamente, sino perfeccionarse con el tiempo. Cada visita reafirma que existen restaurantes destinados no solo a alimentar, sino a crear recuerdos, fortalecer vínculos y ofrecer momentos que trascienden la mesa. En ese sentido, The Palm no compite con las tendencias del presente, sino que dialoga con la historia y la proyecta hacia el futuro, consolidándose como uno de los espacios más emblemáticos y respetados de la escena gastronómica de Polanco.

Sofia Cruz

Sofía Cruz es una blogger mexicana y autora en el blog de Tumesita, donde comparte sus mejores hallazgos gastronómicos. Apasionada por la comida, las historias locales y los lugares con alma, Sofía recorre México en busca de restaurantes que sorprendan al paladar y al corazón. Su estilo cercano y auténtico la ha convertido en una voz confiable para quienes aman descubrir nuevos sabores.