Restaurante Sendero Polanco

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Restaurante Sendero Polanco

Horarios

Domingo 06:30 – 23:00
Lunes 06:30 – 23:00
Martes 06:30 – 23:00
Miércoles 06:30 – 23:00
Jueves 06:30 – 23:00
Viernes 06:30 – 23:00
Sábado 06:30 – 23:00
 

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Restaurante Sendero Polanco

En el sinuoso y vibrante paisaje de la Ciudad de México, donde cada barrio respira identidad, diseño y cultura, Sendero Polanco emerge como un punto de confluencia culinario que parece resonar con el pulso mismo de la gastronomía contemporánea mexicana y latinoamericana. Ubicado sobre Andrés Bello, una de las avenidas más emblemáticas de la colonia Polanco —símbolo histórico de sofisticación urbana, cosmopolitismo y alta gastronomía— este restaurante ha sido concebido como una propuesta que, desde el momento en que traspasas su umbral, te invita a un viaje a través de sabores, texturas y experiencias sensoriales que trascienden la simple idea de “comer fuera de casa”.

Sendero Polanco no es un restaurante tradicional en el sentido clásico; es una experiencia gastronómica en constante evolución, situada en el interior del prestigioso Hotel JW Marriott Polanco, donde cada visita promete una narrativa distinta en torno al concepto de encuentro, tradición e innovación. Su corazón late al ritmo de la cocina latinoamericana modernizada, respetando los ingredientes auténticos y las raíces culturales de cada receta, pero dándoles una nueva vida a través de reinterpretaciones creativas y técnicas contemporáneas.

En esta introducción extensa, te invito a imaginar una escena: es una tarde cálida en Polanco. Caminas por una calle arbolada donde el diseño arquitectónico se mezcla con murales, galerías de arte y boutiques exclusivas. De repente, ves Sendero Polanco, con su fachada discreta pero elegante, insinuando una mezcla entre tradición y modernidad. Al abrir la puerta, la transición es inmediata: la luz cálida, los aromas de especias mexicanas recién molidas, y un ambiente que equilibra lo íntimo con lo festivo, te hacen sentir que estás entrando a un lugar donde se celebra algo más que la comida. Aquí, cada plato es una historia; cada mesa, un escenario donde se entrelazan el pasado y el presente culinario.

La expectativa de una experiencia en Sendero Polanco no surge únicamente por su ubicación privilegiada o su asociación con un hotel de lujo, sino por la promesa de un menú que explora y eleva ingredientes tan arraigados en la identidad latinoamericana como el mole, los mariscos frescos, las carnes bien sazonadas y las preparaciones tradicionales, llevándolos más allá de su forma original. Este restaurante se propone como un puente entre la autenticidad culinaria y la creatividad contemporánea, un reto que pocos espacios gastronómicos han logrado dominar con equilibrio tan meticuloso.

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En una ciudad tan vasta y compleja como la Ciudad de México, donde la oferta gastronómica parece renovarse cada semana y donde los comensales se han vuelto cada vez más exigentes, encontrar un restaurante que logre destacar no solo por su cocina, sino por la experiencia integral que ofrece, es un reto considerable. Sendero Polanco surge precisamente como respuesta a esa necesidad de ir más allá del plato, de construir un discurso culinario que dialogue con el entorno urbano, con la historia gastronómica del país y con las expectativas de un público que busca significado, identidad y coherencia en cada detalle. Desde este punto de vista, el restaurante no se limita a competir por atención; propone una pausa reflexiva dentro del ritmo acelerado de Polanco, invitando al comensal a reconectarse con los sabores y las historias que habitan detrás de cada ingrediente.

La elección del nombre “Sendero” no es casual ni meramente estética. Evoca movimiento, recorrido, descubrimiento y transformación, conceptos que se reflejan tanto en su cocina como en la experiencia que plantea. Comer en Sendero Polanco implica transitar por distintas regiones, climas y tradiciones de México y América Latina sin necesidad de abandonar la mesa. Cada platillo funciona como una estación dentro de ese camino gastronómico, una parada donde convergen técnicas modernas, memoria culinaria y una narrativa cuidadosamente construida. Esta idea de viaje constante convierte la experiencia en algo dinámico, donde el menú no es un listado rígido, sino una invitación abierta a explorar.

Asimismo, Sendero Polanco se inscribe dentro de una tendencia contemporánea que busca revalorizar lo local sin caer en la nostalgia ni en la repetición. En lugar de replicar recetas tradicionales de forma literal, el restaurante apuesta por reinterpretarlas, entendiendo que la cocina es un organismo vivo que evoluciona con el tiempo, las influencias culturales y las nuevas formas de consumo. Este enfoque permite que tanto el comensal mexicano como el visitante extranjero encuentren puntos de conexión: uno a través del reconocimiento de sabores familiares transformados, y el otro mediante una introducción accesible y sofisticada a la riqueza culinaria de la región.

El contexto en el que se encuentra Sendero Polanco también juega un papel fundamental en la construcción de su identidad. Polanco no es únicamente una zona de lujo; es un espacio donde confluyen negocios internacionales, turismo de alto nivel, arte contemporáneo y una vida social intensa. En este escenario, el restaurante se posiciona como un punto de encuentro que equilibra elegancia y calidez, formalidad y cercanía. No busca intimidar ni imponer, sino acompañar al comensal en una experiencia que puede ser tan íntima como celebratoria, adaptándose a distintos momentos del día y a diversas motivaciones para sentarse a la mesa.

Finalmente, hablar de Sendero Polanco en la introducción de una reseña implica reconocer que no se trata solo de evaluar sabores, técnicas o presentaciones, sino de analizar una propuesta que entiende la gastronomía como una forma de comunicación cultural. Cada decisión —desde el diseño del espacio hasta la selección de ingredientes— responde a una intención clara: contar una historia coherente, honesta y profundamente conectada con la identidad latinoamericana. Esta introducción ampliada busca preparar al lector para un análisis más profundo, invitándolo a leer la reseña no solo como una crítica gastronómica, sino como el relato de una experiencia que se vive con todos los sentidos.

Concepto, Ambiente y Filosofía

El Concepto Culinario

Sendero Polanco se presenta ante sus comensales como una exploración de lo que podríamos llamar “gastronomía con memoria histórica”. La propuesta se basa en una fusión entre ingredientes y técnicas mexicanas tradicionales y una visión moderna que incorpora influencias latinoamericanas más amplias. Esto se evidencia en platos como el Mole Encacahuatado —una reinterpretación contemporánea de la cocina tradicional mexicana— o en la presencia de propuestas como el Pargo Colombiano, que evoca la riqueza y diversidad del continente americano.

No se trata solo de ofrecer comida; se trata de construir recuerdos. Cada ingrediente parece elegido para activar resonancias culturales: las verduras nativas mexicanas, las especias tan características de distintas zonas del país, los cortes de carne que recuerdan tradiciones culinarias familiares. El objetivo no es simplemente impresionar, sino conectar profundamente con los comensales, ofrecerles una experiencia que sea interactiva, emocional y memorable.

Arte, Tradición y Diseño

Una pieza fundamental del encanto de Sendero Polanco radica en su estética: el restaurante cuenta con murales y elementos artísticos que no son meramente decorativos, sino narrativos. Por ejemplo, el mural de Carlos Segovia (Sego), que da la bienvenida a los visitantes, representa una figura campesina sosteniendo una garza —símbolos de conexión con la tierra, las tradiciones y los ciclos naturales de la vida. Este mural se integra perfectamente con la identidad del restaurante, reforzando la idea de comunidad y del origen de los ingredientes utilizados en la cocina.

Además, el uso de artesanías mexicanas en la vajilla y mobiliario no es accidental: cada pieza es una declaración de intenciones, un homenaje a la artesanía local y al respeto por las tradiciones culturales. Estos elementos artísticos, cuidadosamente seleccionados, transforman el espacio en algo más que un comedor; lo convierten en un lugar de encuentro cultural donde la comida y la identidad visual convergen para ofrecer una experiencia completa.

Menú: Diversidad y Sabor

Platos Emblemáticos

El menú de Sendero Polanco celebra la diversidad de sabores de México y Latinoamérica. Aunque varía con el tiempo y según las estaciones, hay ciertos platillos que destacan por su capacidad de capturar la esencia de la cocina regional con un toque innovador.

Algunas de las opciones que suelen recomendarse incluyen:

Pargo Colombiano: Un pescado preparado con técnicas precisas que maximiza el sabor del mar, acompañado de ingredientes frescos que resaltan su textura.

Pollo Rostizado: Jugoso, bien sazonado y con un exterior ligeramente dorado, que combina lo casero con un perfil gourmet.

Mole Encacahuatado: Una reinterpretación contemporánea del clásico mole, con matices de cacao y cacahuate que ofrecen complejidad sin perder suavidad.

Lomo Saltado: Una adaptación al estilo latinoamericano del clásico peruano, equilibrando sabores ácidos, dulces y salados.

Arroz con Mariscos: Una celebración de ingredientes frescos del mar, con cada bocado cargado de sabor y textura.

Además de estos platos, Sendero Polanco suele ofrecer experiencias culinarias especiales, como el Market Brunch dominical, que incluye estaciones de ceviches, pastas, cortes premium, charcutería, panadería y antojitos mexicanos, acompañado de música en vivo y un ambiente festivo y familiar. Este brunch celebra la riqueza gastronómica de México y la región latinoamericana, ofreciendo desde frutas tropicales frescas hasta pozole, birria y chocolate tradicional mexicano.

Bebidas y Maridajes

Las bebidas en Sendero Polanco están diseñadas para complementar cada platillo: desde opciones de vinos mexicanos cuidadosamente seleccionados hasta cócteles con ingredientes artesanales y toques locales. La carta suele incluir propuestas refrescantes como mimosas, margaritas o spritz elaborados con hierbas y frutas frescas, así como opciones sin alcohol como smoothies y mocktails.

El maridaje también puede ser una experiencia destacada: con opciones disponibles que pueden ir desde selecciones de vinos ligeros hasta variantes más audaces que complementan platillos ricos y con mayor cuerpo. Esta atención en las bebidas demuestra una visión gastronómica integral, donde cada elemento de la comida es pensado para interactuar con el resto de la experiencia culinaria.

Experiencia del Comensal y Servicio

Aunque no existe (en el sitio de Reservandonos) una base de opiniones directa de clientes —el restaurante figura sin valoraciones en esa plataforma— el hecho de que Sendero Polanco sea parte del JW Marriott implica un nivel de servicio y atención al detalle que generalmente se asocia con experiencias premium.

La atención personalizada es un rasgo destacado del restaurante; el personal suele estar bien entrenado para sugerir maridajes, explicar el origen de los ingredientes y orientar al comensal a seleccionar platos que se adapten a sus gustos. Dado que Polanco es un punto de encuentro para locales y visitantes internacionales, esta atención bilingüe y culturalmente informada es clave para crear experiencias memorables.

Sendero Polanco y su Contexto en Polanco

Polanco, conocido como uno de los barrios más exclusivos y sofisticados de la Ciudad de México, alberga una gran concentración de restaurantes de alta cocina, galerías de arte, tiendas de diseño y espacios culturales. La competencia gastronómica en este barrio es feroz, con propuestas que abarcan desde comida mexicana contemporánea hasta cocina internacional de alto nivel. Sendero Polanco se inserta en este contexto con una propuesta que puede compararse favorablemente con otras ofertas en cuanto a calidad, creatividad y presentación.

La ubicación estratégica permite que el restaurante atraiga tanto a clientes locales como a turistas y ejecutivos que buscan una experiencia culinaria completa en un ambiente elegante y relajado. Además, estar dentro del hotel Marriott significa que muchos visitantes pueden descubrirlo como una extensión natural de su estancia, lo que ayuda a consolidar su reputación como un espacio que combina hospitalidad y gastronomía de alto nivel.

Más que una Cena, una Experiencia

Sendero Polanco representa una invitación a explorar la riqueza culinaria de México y Latinoamérica en un contexto moderno y sofisticado. No es simplemente un lugar donde ir a comer; es un espacio donde se celebran historias, ingredientes y tradiciones que han sido reinterpretadas con creatividad y respeto por sus raíces.

Desde la primera mirada al mural de bienvenida hasta el último sorbo de vino al finalizar la cena, cada elemento de la experiencia está pensado para ofrecer algo más que sabor: busca despertar emociones, recuerdos y conexiones culturales profundas. En un entorno como Polanco, donde la gastronomía es un arte altamente competitivo, Sendero Polanco se distingue por su autenticidad y su compromiso con una propuesta culinaria que integra historia, innovación y diseño.

Aunque todavía carece de una base amplia de reseñas públicas, su ubicación estratégica dentro del Hotel JW Marriott Polanco, su menú diverso y su ambiente cuidadosamente curado lo convierten en una opción valiosa tanto para locales como para visitantes que buscan experimentar lo mejor de la cocina latinoamericana con una visión contemporánea.

Sendero Polanco no solo ofrece una comida memorable, sino que propone un viaje culinario reflexivo y celebratorio que honra sus raíces culturales al mismo tiempo que mira hacia el futuro de la gastronomía en México.

Al llegar al final de la experiencia que propone Sendero Polanco, resulta evidente que el restaurante no busca ser recordado únicamente por uno o dos platillos destacados, sino por la sensación global que deja en el comensal. Esa sensación se construye lentamente, a través de la coherencia entre el concepto, el ambiente, el servicio y la cocina. No hay elementos aislados ni decisiones fortuitas; todo parece responder a una narrativa bien pensada que acompaña al visitante desde que entra hasta que se despide. Esta capacidad de generar una impresión duradera es, sin duda, uno de los mayores logros del restaurante en un entorno gastronómico tan competitivo como el de Polanco.

Sendero Polanco también invita a replantear la forma en que entendemos la cocina contemporánea mexicana y latinoamericana. Lejos de perseguir modas pasajeras o técnicas llamativas sin sustento, el restaurante opta por una interpretación respetuosa y consciente de las tradiciones, demostrando que la innovación no siempre implica ruptura, sino evolución. En cada platillo se percibe una intención clara de honrar el origen de los ingredientes y las recetas, al mismo tiempo que se les da un nuevo contexto que dialoga con el presente. Esta dualidad entre pasado y futuro es lo que dota a la propuesta de profundidad y relevancia.

Otro aspecto que fortalece la experiencia es la manera en que Sendero Polanco se adapta a distintos tipos de comensales sin perder identidad. Ya sea una comida de negocios, una cena íntima, una celebración familiar o una visita casual durante un viaje, el restaurante logra responder a cada escenario con naturalidad. Esta versatilidad no diluye su concepto; por el contrario, lo reafirma, demostrando que una propuesta bien definida puede ser flexible sin sacrificar carácter ni calidad. Pocos espacios logran este equilibrio con tanta claridad y consistencia.

Desde una perspectiva emocional, la experiencia en Sendero Polanco deja una huella que va más allá del recuerdo gastronómico. Hay algo profundamente humano en la forma en que el restaurante conecta con la memoria colectiva: los aromas que remiten a cocinas familiares, los sabores que despiertan recuerdos de viajes o celebraciones, y la calidez del servicio que hace sentir al comensal bienvenido. Esta dimensión emocional es difícil de medir, pero fundamental para entender por qué un restaurante trasciende la categoría de “bueno” y se convierte en memorable.

La ubicación dentro del Hotel JW Marriott Polanco también refuerza su propuesta sin restarle autenticidad. Lejos de sentirse como un espacio exclusivo solo para huéspedes, Sendero Polanco se integra de manera orgánica al tejido urbano de la zona, atrayendo tanto a visitantes internacionales como a residentes locales. Esta convivencia de públicos enriquece el ambiente y confirma que el restaurante ha logrado posicionarse como un punto de referencia gastronómica por mérito propio, no solo por su contexto hotelero.

En términos de identidad, Sendero Polanco se consolida como un espacio que entiende la gastronomía como un acto cultural. Cada elección —desde la presentación de los platillos hasta el diseño del espacio— comunica una visión clara sobre lo que significa comer bien hoy en día: hacerlo con conciencia, con respeto por el origen y con apertura a nuevas interpretaciones. Esta visión convierte al restaurante en un actor relevante dentro de la conversación actual sobre la evolución de la cocina mexicana y latinoamericana en escenarios urbanos de alto nivel.

Es importante destacar que la propuesta de Sendero Polanco no se agota en una sola visita. Su carácter cambiante, su atención a la estacionalidad y su disposición a renovar experiencias hacen que cada regreso tenga el potencial de ser distinto. Esto fomenta una relación continua con el comensal, basada en la curiosidad y el deseo de descubrir qué nuevo capítulo se ha sumado al sendero gastronómico que el restaurante propone. En este sentido, no es un lugar que se “conoce” por completo en una sola ocasión.

Desde una mirada crítica, Sendero Polanco demuestra que la excelencia no siempre reside en la extravagancia, sino en la consistencia. La atención al detalle, la claridad del concepto y la ejecución precisa son elementos que sostienen su propuesta a lo largo del tiempo. En una industria donde muchos proyectos destacan brevemente y luego se diluyen, esta solidez es una virtud que merece reconocimiento y que augura una permanencia significativa dentro del panorama gastronómico de la ciudad.

En conclusión, Sendero Polanco se presenta como mucho más que un restaurante: es una experiencia cuidadosamente diseñada que celebra la identidad latinoamericana desde una perspectiva contemporánea, sensible y bien estructurada. Para quienes buscan algo más que una buena comida —una vivencia que combine sabor, cultura, memoria y emoción— este espacio representa una elección acertada. Sendero Polanco no solo invita a comer, sino a recorrer un camino donde cada paso está lleno de significado, cerrando así una experiencia que deja al comensal con la sensación de haber sido parte de algo auténtico y profundamente bien pensado.

Sofia Cruz

Sofía Cruz es una blogger mexicana y autora en el blog de Tumesita, donde comparte sus mejores hallazgos gastronómicos. Apasionada por la comida, las historias locales y los lugares con alma, Sofía recorre México en busca de restaurantes que sorprendan al paladar y al corazón. Su estilo cercano y auténtico la ha convertido en una voz confiable para quienes aman descubrir nuevos sabores.